HAY QUE AYUDAR A HAITI
El terremoto que sacudió Haití el martes 12 de Enero fue una enorme tragedia. Aunque todavía no hay cifras oficiales de fallecidos, heridos y desaparecidos, se va viendo la magnitud de la catástrofe. Este seísmo es según la ONU, el peor desastre al que la organización se haya enfrentado en toda su historia, peor incluso que el tsunami de 2004, pues decapitó las estructuras locales de apoyo a la ayuda internacional. La situación en el país es caótica. Los haitianos deambulan por las calles en busca de sus seres queridos o de algo para comer. La gravedad del terremoto y los edificios en ruinas han dejado paso al polvo. Hay una capa de polvo que cubre toda la capital y se puede oír a la gente pidiendo ayuda desde todos los rincones. Se están produciendo réplicas y la gente está muy nerviosa. Los hospitales se encuentran colapsados, no se puede llevar a los heridos a los centros sanitarios ya que están llenos, según las autoridades y las ONG. Podría haber más de cien mil fallecidos. Tampoco nadie ha contado cuántos cadáveres han sido quemados ya en las esquinas o cuántos continúan abandonados en medio de las calles. La población ha reaccionado con madurez. La gente está tratando de ayudarse unos a otros. Se han quedado sin casas, sin trabajo, han perdido a sus seres queridos. Los niños están en estado de shock necesitan asistencia sanitaria y psicológica inmediata, pues muchos de ellos se han quedado huérfanos. Niños rotos que lloran toda la noche fundiéndose su dolor con el sueño. La falta de electricidad es menos grave que el hambre, la sed y la falta de medicamentos. La calle se ha convertido en el único refugio para millones de haitianos que pasean sin saber hacia dónde convertidos en vagabundos. Cuando llega la noche duermen en el suelo frío de las calles, no hay camas, se oyen voces a lo lejos, algunas son lamentos de dolor. Todavía la gente sigue atrapada en los escombros (muchos son niños) y se necesitan más perros expertos en la búsqueda de desaparecidos. Ahora es urgente el envío de ayuda de todo el mundo, para cubrir las necesidades básicas de la población, asistencia sanitaria, alimentos, leche, casas de campaña, ropa, agua, medicamentos, mantas, perros adiestrados, etc...Los ciudadanos también debemos hacer donaciones de dinero a través de ONG fiables para ayudar a Haití. En la medida que cada uno pueda, recordemos que pequeños millones de granitos de arena forman grandes montañas. Existe una mala coordinación en la entrega de la ayuda que llega a diario desde el exterior. La ayuda que se disponga para Haití debe llegar al pueblo haitiano. No puede quedarse en otros bolsillos ambiciosos ya de posesiones y poder. Si debemos esperar algo es que este dolor del pueblo haitiano también estremezca la consciencia de sus gobernantes. El pueblo haitiano es pobre, este desastre natural era lo que les faltaba para sumirlos aún más en la pobreza. El sufrimiento de este pueblo es silencioso. Lo que antes era un paraíso se ha convertido en un páramo, un desierto, más que por los fenómenos naturales, por la terrible explotación y saqueo que ha sufrido por los diversos gobiernos. Debemos hacer un llamamiento para que los gobiernos y líderes políticos ayuden a este pueblo, y que no se olviden de esta tragedia, como suele pasar siempre. Esto no lo debemos consentir, no hay que olvidar el sufrimiento de este pueblo, ayudemos todos a colaborar a su reconstrucción.
Mi solidaridad con el pueblo de Haití, con sus víctimas y familias.

PD La foto de la esperanza, un niño es sacado con vida de los escombros, por un bombero español.
Autora Maika Etxarri
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charlitox dijo
Es un desastre espantoso, en el país más pobre de América. Espero que los países ricos ayuden, pero desgraciadamente Haití será aún más pobre y desgraciado a partir de ahora, con miles de muertos, heridos y desaparecidos. Los haitianos que han sobrevivido han perdido todo, o sea lo poco que tenían...
Besos
17 Enero 2010 | 02:38 AM