Marilyn Monroe cantaba que los diamantes son los mejores amigos de las mujeres y parece que también de los traficantes de armas en África. Estas piedras preciosas financian las guerras en este continente,a cambio de un trueque de diamantes por armas.¿Quien esta detrás de este inmenso negocio?.El tráfico ilegal de diamantes mueve 60 mil millones de dólares al año y la mayor parte de ese dinero se destina a la compra de rifles de asalto, lanzacohetes, municiones, minas antipersonales; además se contratan mercenarios, se corrompen gobiernos y se fraguan golpes de Estado. La venta de diamantes ilegales es muy sencilla y práctica, dado el tamaño de las piedras que no son detectadas en ningún aeropuerto y se cambian fácilmente por dinero en efectivo.Hay desgarradores ejemplos de países que terminaron en cenizas tras guerras civiles por el control de las minas de diamantes.Los diamantes de sangre han financiado guerras que han acabado con la vida de millones de personas en Angola, Sierra Leona, Liberia y República Democrática de Congo. Sierra Leona es el país más pobre del mundo. Allí la guerrilla del Frente Revolucionario Unido (FRU) se enfrentó en una guerra civil de más de once años, con las fuerzas gubernamentales por el control de los campos de diamantes.Ambos bandos eran una banda de criminales que cometieron las peores barbaridades en contra de la población civil. El conflicto comenzó en 1991 y los rebeldes empezaron con el secuestro de niños para convertirlos en soldados. Amnistía Internacional y la ONU reaccionaron cuando la prensa mostró las fotos de niños y jóvenes a quienes se les habían amputado manos y brazos como castigo. Los rebeldes del FRU se financiaron con el contrabando de diamantes. Tuvieron que pasar nueve años para que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas prohibiera al mundo importar diamantes provenientes de Sierra Leona. Las minas de diamantes fueron descubiertas en 1930 y desde entonces, sólo han servido para financiar las campañas militares más salvajes . Sin embargo, la violencia y la muerte no han cesado a pesar de que el país no tiene calles, agua potable, electricidad, escuelas, ningún tipo de servicio, la mitad de su población está en el exilio y la nación en cenizas.De África viene el 70% de los diamantes del mundo y según las organizaciones humanitarias especializadas en ese continente, un millón de africanos trabajan en el sector y ganan menos de un dólar al día. La mayoría de las compañías más importantes dueñas de las minas fue acusada por diversos grupos de derechos humanos, de hacer negocio con diamantes ensangrentados, es decir, diamantes frutos de la violencia, la explotación o botín de guerra en África. Estas compañias gastan millones de dólares en publicidad para luchar contra la película de Di Caprio sobre tráfico de diamantes . Las alarmas se han disparado en la multimillonaria industria del diamante. La película que explica cómo el contrabando de piedras preciosas ha financiado los más brutales conflictos africanos, ha puesto en jaque a los comerciantes conscientes de que esta película de Hollywood les puede hacer mucho daño. El Consejo Mundial de Diamantes se quejó que la productora de “Diamante de Sangre" eligiera la Navidad, una de las épocas en las que más joyas se venden, para el estreno de la película en EEUU. La película llega a Europa poco antes de San Valentín. Contrarrestar los efectos de la película les está costando algunos millones de dólares, tanto en Europa como en EE UU, donde se vende el 50% de los diamantes del mundo. La asociación batalló hasta el final para que en los títulos de crédito de la cinta apareciera su versión. Fracasado el intento han optado por lavar su imagen , y presentar un certificado para verificar que los diamantes brutos que salen de sus países no proceden de zonas en conflicto. El mayor problema lo presentan los diamantes procedentes de África, donde son conocidos los casos en los que se ha burlado el sistema de certificación.Detrás de los destellos de un diamante se esconde la tragedía de millones de africanos: financian la guerra y la muerte de miles de personas,la esclavitud en las minas, y el tráfico de armas, son diamantes ensangrentados frutos de la violencia.Es sobrecogedor el contraste que hay entre la dura realidad de las minas de África donde los niños trabajan como esclavos y la imagen elegante de los diamantes en Europa que nos quieren vender.

NO A LOS DIAMANTES DE SANGRE.

Maika Etxarri